Palo Cortado de la Cruz de 1767 – Botella

60,00 

Una botella. Incluye estuche y complementos.

Hay vinos que se explican solos. Este necesita tiempo para contarse, y más para beberse.

El Palo Cortado de la Cruz de 1767 es el único vino de Bodegas ARFE. Más de veinte años de crianza oxidativa en botas de roble americano, sin clarificados ni tratamiento en frío. Nariz de amontillado viejo, boca de oloroso. Seco, estructurado, largo.

Un vino de autor firmado por Luis Arroyo Felices. Jerez, como se entendía antes.

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Descripción

Es un tipo de vino de Jerez, de crianza oxidativa, muy complejo y escaso. Se caracteriza por tener una nariz fina y delicada como la de un amontillado viejo y una boca con gran estructura y persistencia como la de los olorosos viejos.

El vino

El palo cortado es uno de los grandes enigmas del Jerez. No se puede fabricar a propósito: aparece cuando un fino o una manzanilla pierde su velo de flor de forma natural y toma un camino propio. El resultado es un vino que no encaja del todo en ninguna categoría y que tiene lo mejor de dos mundos: la elegancia y finura de un amontillado viejo en nariz, y la profundidad y estructura de un oloroso en boca.

Es raro. Es escaso. Y cuando sale bien, no se parece a nada.

Su historia

El nombre no es casualidad. En la bodega de la calle Molino de Viento, en el barrio marinero de Jerez, existe un grabado original de 1767 con una Cruz del Mar que testimonia las raíces históricas del casco bodeguero. Esa cruz, reproducida en la contraetiqueta, da nombre al vino y explica el símbolo naranja de la etiqueta: el mismo trazo que los bodegueros de Jerez usaban antaño para marcar las botas de palo cortado.

La bodega tiene más de 300 años de historia. Las 216 botas que hay dentro cuentan parte de ella.

Su creador

Luis Arroyo Felices —LAF, como firma en la etiqueta— es químico especializado en enología. Lleva toda la vida dentro del mundo del Jerez, trabajando en bodegas de nombre, hasta que en el año 2000 decidió hacer su propio vino. Solo uno. El que siempre quiso hacer.

El Palo Cortado de la Cruz de 1767 es ese vino.

Cómo se elabora

El vino envejece más de 20 años en botas de roble americano de 500 litros mediante el sistema tradicional de soleras y criaderas. La crianza es completamente oxidativa: sin velo de flor, en contacto prolongado con el roble y el aire de la bodega.

No se clarifica. No se trata en frío. Se embotella respetando la estabilidad natural que el vino ha ido construyendo solo con los años. Lo que hay en la copa es exactamente lo que el tiempo ha dado.

Notas de cata

Vista Color oro viejo, ámbar profundo. Limpio y brillante, con esa luminosidad que solo da el envejecimiento prolongado en bota. Sin intervención química: el color es el que es porque el tiempo lo ha puesto ahí.

Nariz Compleja y redonda. Predominan los aromas de roble y sus derivados, los frutos secos tostados y las especias —vainilla, clavo—, con una frescura que recuerda a orejones o piel de naranja. Muchos matices, ninguno forzado.

Boca Sorprende la suavidad de entrada para ser un vino con tanta estructura. Absolutamente seco. La acidez —próxima a 7 g/l en tartárico— y la salinidad equilibran una graduación de 20% vol. que en este vino no pesa. El retrogusto es largo, intenso y persistente.

Cómo servirlo

Temperatura: Entre 14 y 16 °C. Más frío que un tinto, más cálido que un blanco joven. Si está muy frío, pierde complejidad. Si está muy cálido, el alcohol domina. Ese rango es el suyo.

La copa: Copa de tipo catavino o de vino blanco grande. El palo cortado necesita espacio para abrir los aromas. Una copa pequeña le hace un flaco favor.

¿Decantarlo? No es necesario, pero si la botella lleva tiempo parada, unos minutos en copa antes de beber marcan la diferencia.

Conservación

Una vez abierto, el Palo Cortado de la Cruz de 1767 aguanta en condiciones notablemente mejor que la mayoría de vinos: su graduación (20% vol.) y su crianza oxidativa lo protegen. Con el tapón puesto y en un lugar fresco, puede mantenerse varias semanas sin perder sus cualidades.

Sin abrir, en posición vertical o inclinado, alejado de la luz y el calor.

Maridaje

Este vino está diseñado para comer con él. Eso lo hace distinto de muchos vinos viejos de Jerez que se plantean solo como vinos de copa.

Su salinidad abre el apetito. Su acidez limpia la boca. Su potencia aromática aguanta sabores complicados que a otros vinos los aplastan.

Funciona con casi todo: jamón ibérico, quesos curados, almendras. Pero también con atún rojo, urta a la roteña, callos, cocido, fabada o alcachofas. Con quesos azules. Con presa ibérica. Incluso con tocino de cielo o pasteles de crema en la sobremesa.

No es un vino de aperitivo solamente. Es un vino de mesa de principio a fin.

Presentación

La botella es moderna y minimalista. En la etiqueta, la firma LAF del autor y la cruz naranja que da nombre al vino. En la contraetiqueta, la reproducción del grabado histórico de 1767 encontrado en la propia bodega.

Cada botella se entrega en estuche individual. Un formato pensado tanto para quien lo bebe como para quien lo regala.

Graduación: 20% vol. Uva: Palomino D.O.: Jerez-Xérès-Sherry Crianza: Más de 20 años en botas de roble americano · Sistema de soleras y criaderas Sin clarificar · Sin tratamiento en frío Contenido: 750 ml